Todas las personas en este mundo tienen sueños, sueños en el que se ven a ellos mismo haciendo lo que les gusta, realizando el trabajo deseado, o con la persona de la que están enamorados.
Pero como en este mundo hay blanco, también hay negro. Es decir que esos sueños maravillosos que tenemos también tienen un compañero opuesto, las pesadillas.
Las pesadillas también es algo que soñamos, pero no porque nosotros queramos. Es lo contrario de los sueños, ahí nos ocurren cosas típicas que ocurren en las películas de terror.
También puede haber sueños y pesadillas premonitorios, es decir, que es posible que ocurra en algún futuro. Aunque eso es científicamente imposible.
Recientemente tuve una pesadilla.
La pesadilla ocurría en un domingo. Los domingos por las mañanas iba al cole chino, y por las tardes descansaba de lo cansado que estaba por la semana. Ya que era mi único momento de la semana que podía descansar. Esa sería una descripción de mis domingos típicos.
Ese domingo al llegar al cole. Me pidieron los deseosos y dichosos deberes de verano. Al entregarlos, el profe echó un vistazo para ver si estaba todo hecho. Obviamente están hechos, aunque no tuviese muchas ganas de hacerlos. Después de eso, empezamos las clases.
Demasiado aburridas. Después de contarnos la lección del día, nos mandan ejercicios para que practicásemos lo aprendido.
Ya cerca de la hora del descanso. Me pasó algo anormal. No porque lo sea. XDXDXD.😂😂😂
Sino por ciertas patologías de las que creía padecer. Me empezó a sangrar la nariz y mi ojo derecho. Sentí un dolor y un pinchazón en el mítico y legendario lugar donde según el tipo que seas está situado la tableta.😂😂😂🤣🤣🤣😏😏😏
El profe nervioso, ya que fue su primera vez verme en aquel estado tan horripilante. Tanto el profe como mis compañeras de clase estuvieron viéndome cómo me retorcía de dolor en el suelo, mientras seguía sangrando. Por fin, alguien ya fuera de su estado de observación hacia mi, llamó a urgencias. No pude saber quién llamó, ya que en ese estado era imposible escuchar bien la voz de alguien.
Después de cierto tiempo, llegué a oír las sirenas de urgencias, noté como venían personas con sus respectivos uniformes. Oí también cómo la persona que los llamó les explicaba mi situación. Después de la explicación, los de la ambulancia me levantaron para dejarme en la camilla y me llevaron.
Supongo que en el camino al hospital, mi estado empeoró. Ya que oía débilmente como la máquina que marcaba mis latidos empezaba a marcar mis latidos más lento, más lento, más lento...
Hasta ya no ser capaz de oír nada más...
El profe nervioso, ya que fue su primera vez verme en aquel estado tan horripilante. Tanto el profe como mis compañeras de clase estuvieron viéndome cómo me retorcía de dolor en el suelo, mientras seguía sangrando. Por fin, alguien ya fuera de su estado de observación hacia mi, llamó a urgencias. No pude saber quién llamó, ya que en ese estado era imposible escuchar bien la voz de alguien.
Después de cierto tiempo, llegué a oír las sirenas de urgencias, noté como venían personas con sus respectivos uniformes. Oí también cómo la persona que los llamó les explicaba mi situación. Después de la explicación, los de la ambulancia me levantaron para dejarme en la camilla y me llevaron.
Supongo que en el camino al hospital, mi estado empeoró. Ya que oía débilmente como la máquina que marcaba mis latidos empezaba a marcar mis latidos más lento, más lento, más lento...
Hasta ya no ser capaz de oír nada más...
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